viernes, 16 de noviembre de 2012

Con la música en el alma

La música era sólo un entretenimiento a mis momentos de soledad o aburrimiento.
Conforme el tiempo avanzaba descubrí que ella no sólo me entretenía sino que lograba sacarme de mis preocupaciones y me llenaba de una sensación de paz , dándole coherencia a mis instantes de dudas e inevitables conflictos.
Dicen que la música aplaca a las fieras, ¿qué no podrá hacer entonces por el espíritu humano que busca momentos de sosiego y cálida paz?
El niño que aún se encuentra en el vientre materno - dicen los conocedores- escucha la música del exterior.
Existen tratamientos psicológicos en los que la herramienta de trabajo es la música.
Se escucha una melodía y de inmediato sentimos que regresamos a aquel momento feliz en que la escuchamos por primera vez.
Los enamorados, siempre tienen en sus recuerdos aquella canción que escucharon juntos y que, sienten, fue la que los unió.
Por todo esto, hoy que paso largar horas en mi escritorio, leyendo, escribiendo o simplemente pensando, tengo siempre a mi lado una acompañante que me transporta por los caminos del recuerdo y que cierra el paso a las pesadumbres y tristezas. Es la música que se expande por la habitación en suaves notas, e ingresa en mi espíritu, transportándolo.


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