viernes, 30 de diciembre de 2011

Hablando con Dios

Abrí mis ojos, puse la planta de mis pies sobre el suelo, camine 5 pasos hacia la cortina para ver si había salido el sol, al parecer el día estaba algo frío. Cerré mis ojos, respire profundo, y sonreí, después de tantos días nublados de recuerdos que no querían marcharse, de tristeza, de preguntas incesantes, de buscarte y no encontrarte. Hoy sentí paz en el alma, esa calma que te permite sonreír sin importar lo que pase. Recordé también que las penas no son eternas, que siempre hay abrigo, descanso y consuelo; no importa quién sea el culpable, o cuán grande sea el error, que insaciable parezca el vacío...No, no importa:)
Eres así de sencillo a pesar de tu grandeza, Gracias porque el día de hoy es nuevo, creo que entendí que es mejor cuando las cosas en mi vida se dan a tu tiempo.
Gracias por la felicidad de mi familia, el amor que tenemos para con otros, gracias por que te plació unirnos...Tus misericordias son nuevas cada mañana, tu amor es infinito, sólo Tu eres la perfección de esos días malos.

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